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En la oración “Si bien no hay obligación, la mayoría de los...

Yo corrí en San Fermín

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Juan Pablo Meneses

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§1º […] Quedan pocos minutos para un nuevo encierro, el sexto de este año en San Fermín, la famosa fiesta de Pamplona donde sueltan a los toros por las calles mientras miles corren eufóricos escapando de una cornada.

§2º Hace cuarenta minutos que pasaron las siete de la mañana, y a los que hoy vamos a correr nos tienen encerrados hace más de una hora. A las ocho soltarán ocho toros, pero unos minutos antes abrirán el encierro de los corredores. Un mozo, como se le dice tradicionalmente a quienes corren delante de los animales en San Fermín, puede aprovechar esos minutos de ventaja y correr las ocho cuadras sin problema. De hecho, la mayoría de los que corre nunca ve ni de cerca a los animales. "¡Hay que esperarlos!", grita uno con sonrisa dura, en mitad de una espera llena de nervios. Hay gente asustada de verdad. Algunos abandonan a último minuto. Otros cantan sevillanas. "Yo me iré corriendo rápido antes de que los suelten", murmura uno de México, saltando como si tuviera resortes en las zapatillas.

§3º Si bien no hay obligación, la mayoría de los corredores están vestidos de blanco y con cinturón o pañuelo rojo. Otra vieja costumbre que todavía se mantiene, especialmente los gringos en plan "¡Gran-tour-a-San-Fermín!", es correr con un diario enrollado en forma de palo. Así, dice la tradición, se le puede pegar y espantar al toro sin dañarlo físicamente. […]

§4º Las precauciones a tomar parecen simples, pero al escucharlas por parlantes y en un encierro junto a personas que saltan nerviosas y con un diario enrollado en la mano, la cosa se agranda: "Si te caes al suelo tápate la cabeza con las manos; nunca toques a los toros; no te subas a las barandas mientras corres; no corras si bebiste". Lo del alcohol es ridículo: el 80 por ciento de los que estamos aquí adentro nos pasamos la noche despiertos, en fiestas, conciertos o en bares bebiendo kalimotxo, como le llaman a la mezcla de vino tinto y Coca Cola que riega la ciudad esta semana. La policía saca de entre los corredores a un par que ya no se puede mantener en pie y a otro que trae ojotas en vez de zapatillas, pero no mucho más. Si bien la mayoría pasamos de largo, hay algunos corredores que recién se levantaron después de dormir ocho horas para correr más despiertos. Casi todos son estadounidenses que han llegado en tours organizados con varios meses de anticipación. Traen zapatillas especiales, camisetas alusivas al viaje y chapas de San Fermín.

§5º Para el resto, la noche previa, como todas las noches y días desde que con la ceremonia del Chupinazo larga San Fermín, son de una fiesta interminable y repetida. Basta una hora para saber lo que te va a esperar durante las 23 restantes hasta completar cada día de una semana, que empezó el siete y terminó el lunes pasado. Hay peñas folclóricas que pasan tocando tambores, trompetas y olés a las horas más insólitas, cuando la mayoría duerme. El negocio es gigante. La alcaldía acondiciona plazas para que los corredores sin alojamiento puedan dormir al aire libre. Todo el Casco Viejo de Pamplona se convierte en un enorme shopping al aire libre con todo tipo de souvenirs de la fiesta. Se acreditan más de 600 periodistas de todo el mundo, participan más de 3.000 voluntarios y en total hay más de 200 actividades. […]

§6º Queda menos. Se abre la primera puerta y comenzamos a avanzar por la calle San Nicolás en dirección a la Plaza de Toros, donde termina el encierro. Más adelante hay una barrera de policías que detiene a los mozos que avanzan más rápido: la idea es que haya corredores por todo el trayecto, por eso tantas barreras y detenciones antes de la largada. Aquí cualquiera puede correr. No hay que pagar inscripción, y todavía no es necesario registrarte por Internet en la web de Nike o de Reebok para correr de a miles. Cualquiera se puede sumar, libremente, con requisitos mínimos. La nueva barrera de policías sirve para una nueva revisión, esta vez sacan de la pista a un japonés que no quiere soltar su cámara de video. Está prohibido correr con cámaras. Si estás solo y no tenés quién te tome una foto, al final de cada encierro las casas fotográficas de Pamplona ponen a la venta cientos de imágenes sacadas por fotógrafos estratégicamente ubicados: después de cada encierro muchos mozos se van al centro del casco antiguo a ver si salieron en alguna foto, por la que deberán pagar 12 euros.

§7º […] No queda tiempo. Alguien grita que ya son las ocho. Pasa un minuto más. Boooooooom.

§8º El bombazo se escucha lejos y anuncia que acaban de soltar a los toros. Y que ya vienen hacia nosotros. Todos comenzamos a correr desesperadamente hacia adelante. A correr sin que importe si pisamos a alguien en el camino. Lo que hasta hace unos minutos era nerviosismo colectivo, ahora es individualismo desatado. Aparece San Fermín en su esencia. […]

§9º Cuando entrás corriendo a la plaza de toros, junto a los animales, te recibe un estadio lleno de gente vestida de blanco y pañuelos rojos que te aplaude a rabiar por lo que acabás de hacer. Miles de personas sentadas en las tribunas, que esperaron pacientemente la muerte de alguno de nosotros, y que ahora te lanzan vítores y disparan fotos.

§10º Cuando termina el nuevo encierro, en la plaza de toros sueltan unas vaquillonas para que los corredores se entretengan jugando a ser toreros. De los litros de kalimotxo ya no queda nada. La adrenalina de la corrida se llevó el alcohol. Sin embargo, aunque ya han pasado unos minutos del fin te sentís eufórico, como si te hubieras inyectado bebida energizante. Tenés ganas de gritar. Y gritás. […]

§11º A la salida de la plaza de toros, una enorme estatua de Ernest Hemingway le hace un homenaje al escritor que hizo famosa la fiesta de San Fermín con la publicación, en 1926, de la novela Fiesta (The Sun Also Rises). […] Y ahí está Hemingway, mirando con ojos de bronce cómo salimos todos los corredores de la plaza de toros. Entonces, con la adrenalina descontrolada y la exaltación de sentirme superhéroe por un par de minutos, salto y me subo a la estatua del admirado Ernesto. Me acerco a su cara, lo miro fijo y le doy una bofetada. "Nunca te atreviste a correrla de verdad", le digo sin quitarle la vista, antes de irme a buscar un nuevo kalimotxo para seguir en la fiesta interminable.

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(Disponível em: http://www.elboomeran.com/blog-post/875/13945/juan-pablo-meneses/yocorri-en-san-fermin/. Acesso: 28/10/2016. Adaptado.)

En la oración “Si bien no hay obligación, la mayoría de los corredores están vestidos de blanco y con cinturón o pañuelo rojo” (§3º del texto “Yo corrí en San Fermín”), la conjunción si bien pude ser sustituida sin cambio de sentido por


A

Así que.


B

Mientras.


C

Aunque.


D

Pero.


E

Puesto que.