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el vocablo “uno” (l.30) es usado como pronombre indefinido.

Texto para los ítems de 76 a 100


Alfonsina y el mar


1 Alfonsina Storni, junto con la chilena Gabriela

Mistral y las uruguayas Delmira Agustini y Juana de

Ibarbourou, pertenece al grupo de poetas latinoamericanas

4 más destacadas de comienzos del siglo XX.

Asimismo se le reconoce como autora de novelas

breves, cuentos y obras de teatro. Con un temperamento

7 turbulento y reflexivo — según deja ver en la desnudez de

muchos de sus versos — Alfonsina Storni refleja un universo

lleno de tensiones, escepticismo, desencantos y luchas

10 internas, lo que puede explicar el desenlace de su existencia

cuando decide arrojarse a las olas. El tema de la muerte y su

cuerpo encontrado en las playas de Mar del Plata sirvieron

13 de base para una bella canción latinoamericana cantada por

Violeta Parra, además de otros artistas, en la que se convoca

la escena final, aprovechando imaginarios marinos y versos

16 de la autora en que se apoyan sus búsquedas poéticas: «Por

la blanca arena que lame el mar / cinco sirenitas nadando

van», mientras en ese tránsito se afirma y pregunta: «Te vas

19 Alfonsina con tu soledad / ¿Qué poemas nuevos fuiste a

buscar?», el alma se requiebra, la voz antigua de «tiempo y

de sal» reconoce que la poeta «vestida de mar» ha entrado a

22 un nuevo estado. Retomando versos de «Voy a dormir», uno

de sus últimos poemas de Mascarilla y Trébol (1938), la

canción se cierra confirmando su ausencia.

25 De principio a fin el mar estuvo presente en su obra.

Los poemas «Epitafio para mi tumba» incluido en Ocre

(1925) y «Yo en el fondo del mar», en Mundo de Siete

28 Pozos (1934), anticipan su muerte y el sentido de esta en la

luminosidad, el color, el movimiento y la serenidad. Si en

uno declara: «Aquí descanso yo», y se le ve dormida

31 entrando en un pozo donde «zarpan los buques», en otro

afirma: «En el fondo del mar / hay una casa de cristal (...)»,

reforzando con la imagen flotante del cuerpo rodeado de

34 sirenas, de un pulpo que «hace guiños» y de rojos ramos de

«flores de coral». Esas imágenes tienen su punto de partida

en la cabellera en la que arden «las erizadas puntas del mar»

37 que se fusionan al oleaje y la fuerza del crepúsculo, como en

una visión edénica que enlaza muerte y nacimiento,

semejando a la vida poética de Storni hecha permanencia en

40 sus versos. No sólo su muerte fue motivo de reconocimiento.

De amplia estirpe modernista, aunque con

presencias y exploraciones poéticas muy contemporáneas,

43 particularmente en Ocre y Mundo de Siete Pozos, reveló el

espíritu de su tiempo con peculiares formas de rebeldía y

sensibilidad. A los veinticuatro años publica La Inquietud

46 del Rosal (1916), obteniendo dos distinciones en poesía: el

Premio Municipal y el Premio Nacional. Allí anticipa gran

parte de sus motivos: la primavera, los jardines y las rosas

49 como analogías de la vida, el amor y el dolor y la presencia

de la muerte, y más adelante otras representaciones en niños

rubios como ángeles del renacimiento, o las ciudades como

52 cuadrículas, encierros, «rosa de cemento», «sótanos

sombríos», experiencias agrias y ciegas.

Si en sus primeros libros asevera que su poesía se

55 hace «gimiendo, soñando, llorando», al final se pregunta qué

hubiera sido de su vida «sin la dulce palabra».


Centro Virtual Cervantes. Internet: <www.cvc.es> (con adaptaciones).



En relación a su forma y uso en el texto,

el vocablo “uno” (l.30) es usado como pronombre indefinido.


C
Certo

E
Errado