Texto 2
PRIMAVERA
"Domingo de Ramos: el que no estrena, no tiene manos": esta definición tonta era exclusivamente por la obligación de la rima. La rima es el mejor sistema mnemotécnico español, y el octosílabo es el invento más apropiado al castellano para que los trovadores, los ciegos y los actores pudieran recordar, sin interrupción, aquello que querían contar. Lo cierto es que el Domingo de Ramos la gente compraba ropa nueva para la fiesta solemne y para estar apropiado y cómodo en la primavera. Eran los trajes de entretiempo; ahora casi todos son así, entre la gente que lleva traje, porque la calefacción y la refrigeración casi igualan el tiempo: no lo igualan del todo porque en verano se crea una temperatura demasiado baja y en invierno demasiado alta. Son señales de riqueza. La nueva forma de medir el dinero ha ido descendiendo los excesos. Hace años algunos nos comprábamos los periódicos de la tarde, había cuatro o cinco en Madrid: otra costumbre perdida, para ir a los buenos cines que tenían en su portada un oso polar, o unos pingüinos, y nos abrigábamos con ellos. Era un método de pobres; pero lo usaban los más altos personajes de la nación. Una vez, en uno de los ritos religiosos nacionales, una de las ceremonias que se celebraban en el monasterio de El Escorial, Franco llamó al director de Arriba y le expresó su disgusto porque el periódico falangista había cambiado el formato: lo había reducido a la mitad. Y, le explicó Franco, ya no podía usarlo para ponérselo debajo de la guerrera del uniforme cuando asistía a cuerpo a estas cosas de primavera. El problema estaba en que se decretaba en una fecha demasiado temprana la retirada de lo que ellos llamaban la prenda de abrigo y los militares y los falangistas tenían que pasar frío.
(Artículo adaptado de El PAIS, 23-III-97)
En el texto se afirma que
las personas compraban el periódico para abrigarse
los trajes de entretiempo sólo se utilizan en verano
cuando se decretaba la retirada de la prenda de abrigo ya hacia calor
los trovadores sólo usaban octosílabos
los altos personajes de la nación no se abrigaban con periódicos