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Texto para los ítems de 106 a 120
Hantavirus
1 Clásicamente, la infección por Hantavirus ha sido
descrita como un cuadro febril al que se asocian alteraciones
renales y fenómenos hemorrágicos. Aunque el conocimiento
4 científico de estos cuadros clínicos es relativamente reciente,
existen algunas referencias previas que sugieren que estas
enfermedades no son realmente nuevas, sino que han
7 acompañado al hombre a lo largo de la historia.
Las primeras referencias históricas que relacionan
fiebres hemorrágicas y alteraciones renales aparecen en un
10 antiquísimo texto de medicina chino que data de hace más de
mil años (Whang Jae Kyung, año 960). En la guerra civil
americana, se describieron aproximadamente 14.000 casos de
13 una extraña enfermedad conocida como “nefritis de guerra”,
enfermedad que por sus características podría tener relación
con estos virus. Ya en nuestro siglo, durante la I Guerra
16 Mundial, varios miles de soldados ingleses estacionados en
Flandes presentaron una enfermedad de manifestaciones
clínicas compatibles con la nefropatía epidémica (NE), una
19 entidad causada por Hantavirus y descrita posteriormente en
los países escandinavos. Posteriormente, en la II Guerra
Mundial, se detectaron cerca de 16.000 casos de fiebre
22 hemorrágica epidémica (FHE) entre las tropas alemanas
estacionadas en Laplands (Finlandia) y en Yugoslavia. Todas
estas situaciones, similares a las causadas por Hantavirus,
25 aunque, evidentemente, no han podido ser verificadas, bien
pudieran responder a la misma etiología.
Al margen de estos posibles antecedentes históricos,
28 las primeras descripciones clínicas en las que se basa su
conocimiento actual se deben a las observaciones realizadas
por médicos soviéticos y japoneses entre los años 1930 y
31 1940. En 1932 se detectó en la cuenca baja del río Amur (un
territorio de la antigua U.R.S.S. en la frontera con Manchuria)
una enfermedad renal no conocida previamente. Poco tiempo
34 después, la armada japonesa, estacionada en Manchuria,
contabilizó alrededor de 12.000 casos de esta misma
enfermedad entre un contingente de tropas de más de un
37 millón de soldados. Investigadores de ambos países,
soviéticos y japoneses, estudiaron esta entidad, concluyendo,
simultáneamente y de forma independiente, que se trataba de
40 una patología infecciosa de origen probablemente vírico.
Durante estas investigaciones, tanto soviéticos (1939-1940)
como japoneses (1936-1945) lograron provocar la aparición
43 de enfermedad en voluntarios humanos, mediante inyecciones
intravenosas e intramusculares de sangre y orina obtenidas de
pacientes. A pesar de los resultados conseguidos en
46 voluntarios humanos, no se consiguió reproducir inicialmente
la enfermedad en animales de experimentación.
42 Pocos años después, durante la guerra de Corea
(1951-54), más de 3.000 soldados de las Naciones Unidas
se vieron afectados por un cuadro febril hemorrágico que
45 evolucionaba rápidamente, con inestabilidad cardiovascular,
shock y fracaso renal agudo. La aparición de esta nueva y
rara enfermedad, y su gran severidad, ya que presentaba una
48 mortalidad muy elevada (cercana al 10%), despertó el
interés de la comunidad científica internacional. Para
profundizar en el conocimiento de esta nueva entidad,
51 denominada fiebre hemorrágica de Corea, se intentaron
desarrollar modelos experimentales y, tratando de aislar el
agente responsable, se ensayó su cultivo en diversas líneas
54 celulares. Estos estudios, aunque más exhaustivos que los
realizados previamente por rusos y japoneses, resultaron
igualmente infructuosos. Tras el cese de las hostilidades, la
57 enfermedad se detectó en las tropas coreanas que vigilaban
la antigua zona de combate y en los granjeros, que, tras
haber sido evacuados, regresaron a la misma.
60 Posteriormente, se observaron casos clínicos similares en
áreas urbanas localizadas al sur de la región donde se
describió inicialmente la enfermedad.
Maria Beltrán Dubón et al. Hantavirus. Madrid, Universidad de
Alcalá. Departamento de Microbiología y Parasitología (adaptado).
Con respecto a las estructuras e ideas del texto, juzgue los siguientes ítems.
Sin que haya cambio de sentido del texto, la palabra “donde” (l.61) puede llevar o no acento, dependiendo de la elección estilística del autor.