

Seu próximo nível começa aqui
Seu desenvolvimento não pode ter limites. Garanta sua Assinatura Ilimitada e libere uma preparação completa com os melhores professores do Brasil.
Texto 5
Mi bisabuelo
134 Don Manuel Bermúdez y Bolaño, mi
135 bisabuelo, fue un caballero alto, seco, con
136 los ojos verdes y el perfil purísimo. Hablaba
137 poco, paseaba solo; era orgulloso, violento,
138 y muy justiciero. Recuerdo que algunos días
139 en la mejilla derecha tenía una roseola, casi
140 una llaga. De aquella roseola la gente del
141 pueblo murmuraba que era un beso de las
142 brujas, y a medias palabras venían a decir lo
143 mismo mis tías. La imagen que conservo de
144 mi bisabuelo es la de un viejo caduco y
145 temblón, que paseaba al abrigo de la iglesia
146 en las tardes largas y doradas. ¡Qué
147 amorosa evocación tiene para mí aquel
148 tiempo! ¡Dorado es su nombre, Santa María
149 de Louro! ¡Dorada tu iglesia con nidos de
150 golondrinas! ¡Doradas tus piedras! ¡Toda tú
151 dorada, villa de señorío!
152 De la casa que tuvo allí mi bisabuelo sólo
153 una parra vieja que no da uvas, y de aquella
154 familia tan antigua, un eco en los libros
155 parroquiales; pero en torno de la sombra de
156 mi bisabuelo flota todavía una leyenda.
157 Recuerdo que toda la parentela lo tenía por
158 un loco atrabiliario. Yo era un niño y se
159 recataban de hablar en mi presencia; sin
160 embargo, por palabras vagas llegué a
161 descubrir que mi bisabuelo había estado
162 preso en la cárcel de Santiago. En medio de
163 una gran angustia, presentía que era
164 culpado de algún crimen lejano, y que había
165 salido libre por dinero. Muchas noches no
166 podía dormir, cavilando en aquel misterio, y
167 se me oprimía el corazón si en las altas
168 horas oía la voz embarullada del viejo
169 caballero, que sonaba a gritos.
170 Dormía mi bisabuelo en una gran sala de
171 la torre, con un criado a la puerta, y yo le
172 suponía lleno de remordimientos, turbado su
173 sueño por fantasmas y aparecidos. Aquel
174 viejo tan adusto me quería mucho, y
175 correspondíale mi candor de niño rezando
176 para que le fuese perdonado su crimen. Ya
177 estaban frías las manos de mi bisabuelo
178 cuando supe cómo se habían cubierto de
179 sangre.
Ramón del Valle-Inclán. Mi bisabuelo. Trozo de la primera parte.